Desafortunadamente para el que no vive en Monterrey y sigue el futbol, es difícil entender la influencia de Roberto Hernández Jr y Multimedios. El futbol de por sí es un deporte que genera apasionamientos y fanatismos irracionales... tener a una persona así hablando de futbol casi las 24 horas del día es como poner al loco del pueblo a apagar un incendio con gasolina.
Roberto Hernández Jr. es un comentarista y narrador de fútbol radicado en la ciudad de Monterrey de la empresa de Multimedios. Desde hace muchos años es el conductor por TV del programa Futbol al Día que de lunes a sábado aparece de 2 a 3 de la tarde. En el programa se encarga de hablar de fútbol casi única y exclusivamente sobre los dos equipos locales, Monterrey y Tigres. Hasta ahí pareciera algo normal, pero su presencia en radio es tan o más fuerte que en TV. Desde las 7 AM está en RG690, y sus intervenciones a lo largo del día en los diferentes programas de la estación son frecuentes, dependiendo del tema que se haya manejado.
En nuestra ciudad, se consume el futbol desde que inicia el día acompañados de Don Robert y una gran variedad de conductores/narradores/comentaristas formados bajo su escuela de pensamiento y de periodismo, si así se le puede llamar. No es muy complicado. Simple y llanamente, se trata de generar polémica. Bajo cualquier circunstancia, sobre cualquier cosa. Es provocar a la gente, picarle donde más le duela, echarle sal a la herida, burlarse, poner en duda cualquier logro de un equipo, apoyar desmedidamente a otro, reírse, ser groseros, interrumpir los argumentos, tachar a la gente de ignorante. El mito ya de sobra conocido en el medio regiomontano futbolero es que los conductores ya saben cuál es el papel que les tocará jugar a lo largo del programa. Uno a favor, otro en contra, y se vale argumentar cualquier cosa, por más mal fundamentada que esté. Se trata de provocar.
Uno pensaría que no es gran cosa. Sinceramente, se trata de verlo y escucharlo para creerlo. En Monterrey el futbol es una religión 24/7 en la que tienes que estar al tanto día a día para no quedarte atrás. Si eres hombre y no te gusta el futbol, no eres hombre. Y tienes que irle a uno de los dos equipos locales. Qué importan las finales, lo importante del año es el Clásico.
También uno podría decir que se necesita ser inteligente y evitar ese periodismo deportivo que solamente entorpece a la gente. Pero habla mucho de la habilidad de Roberto Hernández Jr como provocador y manipulador mediático el que pocos se puedan resistir a su embrujo. Lo mismo se puede escuchar aficionados cultos y que expresan sus argumentos de una forma ordenada, lógica y coherente... que a un tipo autodenominado como el "Chilindrino" con una voz chillante, repitiendo robóticamente argumentos sin fondo, perpetuando el ciclo de polémica embrutecedora.
Y es suficiente manipulador para ser el único conductor local que no necesita patiños a un lado para soportar un programa. Don Róber solito puede. Nuestro conductor carece de la más elemental objetividad, evidente en su parcialidad, intransigencia, dogmatismo, absoluta incapacidad para aceptar y rectificar sus constantes errores de juicio, y hasta malinchismo
Y es lo que tristemente sucede aquí. Los argumentos vacíos y "contundentes" son repetidos ad nauseaum por los regiomontanos.
"¿Lo marcó el árbitro? Entonces no fue gol/fuera de lugar/falta."
"Ya se van a subir al carritooooooo."
"Déjenme verrr, déjenme ver."
"Pues claaro, ¡agarraron pichón!"
"Ya tendieron la camita."
"¡Ya le va!"
"Son unos cobijados."
"Don" Roberto se ha caracterizado por hacer y deshacer con la "noble" afición regiomontana a su antojo. Cuestiona todo con una descarada falta de profesionalismo, cualquier triunfo del equipo de la ciudad que apoya en turno es poco más que una hazaña propia de héroes, y lo mismo del otro equipo es algo circunstancial, de poco mérito, esperable y obligatorio, y en el mejor de los casos, de legalidad dudosa.
Si "Don" Roberto dice que la afición acuda al estadio vestida de tal manera, así irán. Si dice que no vayan, no irán. Si pide y grita que exijan, lo harán. Con la excusa de vivir apasionadamente el futbol, orilla a la población regia a extremos ridículos. Es una obligación tener la playera del equipo. Es obligatorio saber todo lo que ocurre con los equipos locales, y defender despiadadamente los colores propios ante el acérrimo rival. Se vale burlarse del contrario, hacerlo menos, atacar desde cualquier frente y con cualquier arma.
Y las pantallas locales se llenan de sus clones. Repiten desesperantemente cada una de sus frases, le rinden pleitesía, se postran a sus pies si decide intervenir fuera de tiempo en alguno de los otros programas, hablan como él, provocan como él. Perpetúan la mayor tragedia del futbol y de los medios regiomontanos.
Presumimos ensoberbecidos ser la mejor afición del futbol regiomontano. Justificamos los llenos totales como una fidelidad a prueba de todo; el verdadero amor está a prueba de todo, pregonamos. Nadie paga los precios que nosotros pagamos, nadie habla de futbol tanto, nadie aplaude a su equipo a pesar de los malos resultados, tenemos una paciencia infinita y una esperanza inquebrantable. Ninguna afición como la regiomontana.
Pero al escuchar a la gente que habla a los programas de Multimedios, ver que los mismos argumentos insulsos se repiten hasta el cansancio, ver que todos somos en mayor o menor medida parte del rebaño de "Don Rober"...
Que hace el futbol más entretenido, más debatible, más polémico... es incuestionable.
Roberto Hernández Jr. es un comentarista y narrador de fútbol radicado en la ciudad de Monterrey de la empresa de Multimedios. Desde hace muchos años es el conductor por TV del programa Futbol al Día que de lunes a sábado aparece de 2 a 3 de la tarde. En el programa se encarga de hablar de fútbol casi única y exclusivamente sobre los dos equipos locales, Monterrey y Tigres. Hasta ahí pareciera algo normal, pero su presencia en radio es tan o más fuerte que en TV. Desde las 7 AM está en RG690, y sus intervenciones a lo largo del día en los diferentes programas de la estación son frecuentes, dependiendo del tema que se haya manejado.
En nuestra ciudad, se consume el futbol desde que inicia el día acompañados de Don Robert y una gran variedad de conductores/narradores/comentaristas formados bajo su escuela de pensamiento y de periodismo, si así se le puede llamar. No es muy complicado. Simple y llanamente, se trata de generar polémica. Bajo cualquier circunstancia, sobre cualquier cosa. Es provocar a la gente, picarle donde más le duela, echarle sal a la herida, burlarse, poner en duda cualquier logro de un equipo, apoyar desmedidamente a otro, reírse, ser groseros, interrumpir los argumentos, tachar a la gente de ignorante. El mito ya de sobra conocido en el medio regiomontano futbolero es que los conductores ya saben cuál es el papel que les tocará jugar a lo largo del programa. Uno a favor, otro en contra, y se vale argumentar cualquier cosa, por más mal fundamentada que esté. Se trata de provocar.
Uno pensaría que no es gran cosa. Sinceramente, se trata de verlo y escucharlo para creerlo. En Monterrey el futbol es una religión 24/7 en la que tienes que estar al tanto día a día para no quedarte atrás. Si eres hombre y no te gusta el futbol, no eres hombre. Y tienes que irle a uno de los dos equipos locales. Qué importan las finales, lo importante del año es el Clásico.
También uno podría decir que se necesita ser inteligente y evitar ese periodismo deportivo que solamente entorpece a la gente. Pero habla mucho de la habilidad de Roberto Hernández Jr como provocador y manipulador mediático el que pocos se puedan resistir a su embrujo. Lo mismo se puede escuchar aficionados cultos y que expresan sus argumentos de una forma ordenada, lógica y coherente... que a un tipo autodenominado como el "Chilindrino" con una voz chillante, repitiendo robóticamente argumentos sin fondo, perpetuando el ciclo de polémica embrutecedora.
Y es suficiente manipulador para ser el único conductor local que no necesita patiños a un lado para soportar un programa. Don Róber solito puede. Nuestro conductor carece de la más elemental objetividad, evidente en su parcialidad, intransigencia, dogmatismo, absoluta incapacidad para aceptar y rectificar sus constantes errores de juicio, y hasta malinchismo
Y es lo que tristemente sucede aquí. Los argumentos vacíos y "contundentes" son repetidos ad nauseaum por los regiomontanos.
"¿Lo marcó el árbitro? Entonces no fue gol/fuera de lugar/falta."
"Ya se van a subir al carritooooooo."
"Déjenme verrr, déjenme ver."
"Pues claaro, ¡agarraron pichón!"
"Ya tendieron la camita."
"¡Ya le va!"
"Son unos cobijados."
"Don" Roberto se ha caracterizado por hacer y deshacer con la "noble" afición regiomontana a su antojo. Cuestiona todo con una descarada falta de profesionalismo, cualquier triunfo del equipo de la ciudad que apoya en turno es poco más que una hazaña propia de héroes, y lo mismo del otro equipo es algo circunstancial, de poco mérito, esperable y obligatorio, y en el mejor de los casos, de legalidad dudosa.
Si "Don" Roberto dice que la afición acuda al estadio vestida de tal manera, así irán. Si dice que no vayan, no irán. Si pide y grita que exijan, lo harán. Con la excusa de vivir apasionadamente el futbol, orilla a la población regia a extremos ridículos. Es una obligación tener la playera del equipo. Es obligatorio saber todo lo que ocurre con los equipos locales, y defender despiadadamente los colores propios ante el acérrimo rival. Se vale burlarse del contrario, hacerlo menos, atacar desde cualquier frente y con cualquier arma.
Y las pantallas locales se llenan de sus clones. Repiten desesperantemente cada una de sus frases, le rinden pleitesía, se postran a sus pies si decide intervenir fuera de tiempo en alguno de los otros programas, hablan como él, provocan como él. Perpetúan la mayor tragedia del futbol y de los medios regiomontanos.
Presumimos ensoberbecidos ser la mejor afición del futbol regiomontano. Justificamos los llenos totales como una fidelidad a prueba de todo; el verdadero amor está a prueba de todo, pregonamos. Nadie paga los precios que nosotros pagamos, nadie habla de futbol tanto, nadie aplaude a su equipo a pesar de los malos resultados, tenemos una paciencia infinita y una esperanza inquebrantable. Ninguna afición como la regiomontana.
Pero al escuchar a la gente que habla a los programas de Multimedios, ver que los mismos argumentos insulsos se repiten hasta el cansancio, ver que todos somos en mayor o menor medida parte del rebaño de "Don Rober"...
Que hace el futbol más entretenido, más debatible, más polémico... es incuestionable.