jueves, 13 de abril de 2017

Manic pixie dream girl

Era mi graduación. No sabía con quien ir y fui con ella. Todos bailaban y brincaban y festejaban. Ella y yo estuvimos sentados toda la noche, platicando y riendo. Podía oler su perfume. No dejaba de ver su sonrisa.
Tenía poco que había comenzado a fumar. Ella también lo hacía. Ignoro si todavía lo hace. Yo sí. Salíamos del salón y encendíamos los cigarrillos. Era un pretexto para alejarla del bullicio y acercarla a mí, supongo.

Me moría por ella, creo. Bueno, me gustaba pero ya era exagerado entonces. Me gustaba mucho. Por rara, por bonita, por su sonrisa. No sé. Me gustaba y ya. Yo a ella no... sé.

Fue todo como quería. Ella se fue antes de que terminara la fiesta. Se despidió de mí y me besó. No se me olvida ese beso. Luego no pasó nada. Los dos seguimos el camino.

Ha pasado el tiempo. Ella se casó y luego ya no lo estuvo. Creo. No sé mucho de ella. Pasó lo que pasa: el tiempo, la distancia, la vida.

Yo me sigo acordando de ese beso y de esa noche como una de las mejores de mi vida.

jueves, 23 de marzo de 2017

Messi

Me encuentro escribiendo ésto desde Buenos Aires, Argentina. El destino azaroso me tiene aquí en este tiempo y coincide con un partido de Argentina clasificatorio para la Copa del Mundo 2018. Pagué 250 dólares por una entrada. A Leo lo tenía que ver sí o sí.

Estaba sentado junto al guía turístico francés (Mathieu) y charlábamos sobre futbol en general. Él me contó que nunca había ido al estadio Monumental y que jamás había ido visto a Messi. Éso era lo que más le emocionaba. El resto del grupo (un chino, dos chilenos, cuatro argentinos y un estadounidense) asintió y revalidó lo dicho. Todos íbamos para ver a la Argentina pero también para rendirle pleitesía a ese chaparro endemoniado.

No me salen las palabras porque creo que todo lo que se pudiera decir sobre Leo, ya está escrito: es un genio, es talentosísimo, es un perro, tiene una visión de campo espectacular, es un líder, es autista, es infantil, es argentino, es un crack, es un buen pibe, es un pechofrío, es sencillo, es modesto, es amable, es tímido, es reservado, es rosarino, es el mejor jugador de futbol que ha existido.

Sí, creo que es el mejor jugador de futbol que ha existido. No sé si el que existirá. Dudo que surja alguien mejor que él así como lo dudaron los admiradores de Di Stéfano, Pelé, Cruyff y Maradona en su momento. Tal vez sí. Ojalá que sí haya alguien mejor que él para que siga emocionándome como niño con este deporte tan lindo.

Fue un mal juego. Argentina jugó horrible. Chile mereció ganar. Hubo un penal mal marcado, un gol mal anulado y pocos tiros a gol. Leo no jugó bien y, por ende, Argentina no jugó bien. Es irrelevante. 

Habrá algunos afortunados que verán en vivo sus mejores goles. Habrá quien esté en un estadio cuando le toque festejar algún campeonato. A mí me tocó un partido irrelevante donde se practicó un futbol prácticamente impresentable. Me da igual.

Me considero afortunado porque lo vi en vivo, de lejecitos y canté un gol suyo y ya se lo podré contar a mis nietos.

martes, 7 de marzo de 2017

Me prometí ya no escribirte

Han pasado ya meses desde la última vez que hablamos. Ha pasado todavía más desde la última vez que te vi y creo que probablemente ya no te veré. ¿Pensarás en mí ocasionalmente? ¿Extrañarás mi cuerpo al lado del tuyo cuando cierras los ojos? ¿Alguien más te habrá hecho reír como yo lo hacía? Teorizo que le dirías a todo el mundo que no pero que tal vez en algunos momentos sí, aunque ni estés dispuesta a reconocértelo a ti misma. Es irrelevante. 

Creo es la primera vez que algo en mi vida ocurre así. Tan decidido. Tan final. Ahora sí entendí. 

Me dijiste cómo eras. Entre lágrimas y besos y súplicas, entonces. Que no me fuera -y no hablabas de distancia-. Que me quedara. Que me ibas a tener que superar y olvidar y que podías hacerlo pero no querías. 

Rompí mis promesas. Me fallé y te fallé. No hago planes estúpidos ni concibo esperanzas vanas: sé que ésto ya fue. 

No voy a escribirte diciéndote lo que seguramente ya sabes: que te amé, que te amo, que me haces falta, que con nadie me reí como contigo, que extraño estar contigo todo el tiempo y que ojalá pudieras burlarte de mí en mi carota hasta el día que me muera. Todo éso ya lo sabes y sé que lo sabes. Es irrelevante, igual.

No quiero perturbar tu calma. Sé que estás bien. Sé que estás mejor que antes. Por fin entiendo. Quiero que seas muy feliz. Quiero que hagas feliz a todos los que te rodean. Quiero que brilles y que seas famosa, ejemplar, un modelo. Quiero que seas como siempre fuiste. Quiero que contagies a todos con tu buena vibra, con tu alegría, con tu ética de trabajo y tu manera de ser. Quiero que encuentres a alguien que te haga muy feliz, infinitamente feliz, que te llene de amor y de alegría y de esperanza y que jamás te haga daño. Quiero que ese alguien te trate como mereces ser tratada. Quiero que vivas feliz y plena como tú quieres vivir.

Por mi parte, sólo te puedo decir que envidiaré con toda la envidia de la mala que soy capaz a esa persona que estará contigo y que disfrutará de tu presencia porque, si hubiera hecho las cosas diferentes, esa persona sería yo.

domingo, 29 de enero de 2017

Morirme en tus sueños

Despertaste en medio de la noche, sobresaltada y llorando. Me sacudiste hasta que desperté. "Soñé que te morías", dijiste entre lágrimas y sollozos. "No quiero que te mueras nunca". Sintiéndome amodorrado, te miré con algo que simulaba perplejidad y ternura. "No te preocupes, cielo. Fue solamente un sueño"

La miré llorando desconsolada. Se le iba el alma en cada jadeo. Recuerdo haber llorado así alguna vez. No recuerdo el motivo -o no quiero recordarlo-. Me sentí halagado pero más sorprendido todavía porque no creía que mi vida fuera tan importante para alguien. 

Pero no se trata de mí. Te abracé y sentí que tu cuerpo temblaba como tiritando de un frío que venía de adentro. Qué cosa tan terrible depender de alguien. ¿Qué te puedo decir? Jamás he soñado contigo, mucho menos que te morías. Y, si te murieras, sí, sentiría feo. Vestiría de negro e iría a tu funeral y aceptaría los losientomuchos y los estamoscontigos. Le daría el pésame a tus familiares y amigos. Tal vez lloraría. Pero estoy perfectamente consciente de que no se me iría la vida porque ya entendí que estamos solos y que todosepasa, mija. 

Otra vez lo estoy haciendo: no se trata de mí. Te abracé hasta que te quedaste dormida. Llené de besos tu frente y tus ojos hasta que se secaron. Llenaste con tus mocos mi sudadera. Se me durmió el brazo pero ni pedo, sería muy ogete desabrazarte esta noche. Igual te desabracé, salí a la sala y encendí un cigarrillo. Me cae que sí soy un ogete.

Te imagino muerta entre cada exhalación de humo. Es tu culpa que me haya puesto tan funesto, querida. No quiero que te mueras ahorita pero no me importa no vivir contigo para siempre

Lo entendí de pronto. Entré a la habitación, tomé mi ropa y mis pocas pertenencias. No dejé una carta ni un mensaje. Me fui. 

Qué pinche chiste tiene vivir con alguien si soñar que se muere no te quita el sueño ni las ganas de vivir. No se trata de mí, querida: se trata de ti.